La Vaquilla os sienta muy bien

El primero es bueno para recuperar, pero el segundo fin de semana posvaquillero del verano ha sido muy activo para el Grupo Alpino Javalambre. Como en los noticiarios no ha salido mucho, tenemos que empezar hablando otra vez de Eduardo, vencedor absoluto del Maratón de las Tucas del Gran Trail Aneto-Posets. En su segunda competición en la distancia -tras el del Trail del Sobrarbe, donde terminó segundo- sigue despuntando como un fondista de alto nivel en la montaña. Enhorabuena Edu, y gracias por desgastar tan espléndidamente la camiseta del club por laderas y podios.

Eduardo Salvador llegando al collado de la Plana en el Maratón de las Tucas.

Llegada a meta en el Maratón de las Tucas del GTAP 2017.

No queremos olvidar al resto de corredores que se atrevieron con el maratón, presente y futuro de las carreras por montaña en el club, con excelentes resultados en sus categorías: Carmen (7ª veterana A), Pedro y Diego (9º y 11º en promesas), Vanesa (27ª senior) y Óscar (67º senior); y también especialmente a Adrián, 5º absoluto y 1º de categoría senior en la media maratón de la Vuelta al Pico Cerler, donde también compitieron Sonia y Javi.

Adrián Hernández en la Vuelta al Pico Cerler del GTAP 2017.

Por tercer año consecutivo hemos participado en la organización, con catorce socios desplazados hasta el control  de  Cap de Llauset, a 2425 m de altitud y 420 Km de Teruel, en el punto kilométrico 31,6 de la Ultra y de la Vuelta al Aneto, para colaborar en su montaje y desmontaje, preparar y repartir el avituallamiento caliente y frío llevado en helicóptero, acompañar a los retirados hasta los autobuses de regreso a Benasque y asumir el puesto médico del control. Una nueva jornada de 24 horas de voluntariado con muy pocas de descanso, igual de satisfactoria que las anteriores y mucho más cómoda esta vez gracias al nuevo refugio.

Aunque no pudimos animar a Santi, que no tomó la salida por problemas físicos de última hora, ni a nuestros representantes en las tres pruebas 'cortas' que no pasan por este punto, sí que pudimos saludar a los numerosos corredores del Gamte que se enfrentaban a la Vuelta al Aneto o a la Ultra, encabezados por Daniel Ayala, que se nos pasó casi de incógnito en pos de un gran registro final. 

Al menos igual de esforzado, aun en posiciones más retrasadas, charlamos también un rato con el independiente Fernando Fabregat. Los colaboradores en esta locura de las ultradistancias sobre terreno mineral tenemos algo de cómplices, con el agravante de nocturnidad, pero no sabemos muy bien si desearle o no que continúe con el sueño de ser algún día finisher de la Ultra, o conformarse con menos.

Refugio de Cap de Llauset el sábado a las 4 am, antes de la llegada del primer corredor.


La Ultratrail tiene 105 Km, y algunos de los socios voluntarios llegaban directamente a Llauset tras haber recorrido 120 Km del sendero transpirenaico GR11, en un razonable plazo de seis jornadas, dentro de su proyecto de completarlo por tramos de mar a mar. Parte del tramo actual -entre Pineta y Espot-, estaba ya balizado para el evento, por coincidir con el recorrido de la GTAP, mostrando bien a las claras su exigencia. Con suficiente preparación, la Vuelta al Aneto llega a ser comprensible, pero las dimensiones de la Ultra quedan, como las del universo, más allá de la imaginación, tal como sugiere su eslogan. Un Pirineo extremo, un recorrido infinito.

Llanos de La Estiba, en el valle de Pineta con Monte Perdido al fondo.

Hacia el valle del río Real (Chisagües). Al fondo, pico Robiñera.

Baliza de la GTAP en el valle de Añes Cruces, camino del collado de Estós.

Collado de Estós.

Valle de Estós.

Ibón bajo de Ballibierna.

Ibones de Ballibierna.

Refugio Cap de Llauset, bajando desde el collado de Ballibierna.

Cap de Llauset y collado de Ballibierna al fondo.

Estanys de Angliós.

Lac Tort de Rius.

Estany Llong de Colomers.

PN de Aiguestortes y Estany de Sant Maurici.

Y Cristina, mientras tanto, añadía a su curriculum el Pitón SW del Cilindro de Marboré, lo que no tendría nada de especial de no ser porque comenzó la excursión desde Bujaruelo junto con sus compañeros -Enrique y en esta ocasión también David Plumed-, para atravesar la brecha de Rolando y subirse a todos los tresmiles que iban encontrando por el camino sobre la muralla norte de Ordesa hasta llegar a Monte Perdido, conocido también últimamente como la Punta de Treserols. Luego descendieron por el valle hasta el Puente de los Navarros: diez cumbres y 3300 md+ en un maratón particular sin puestos de avituallamiento, de casi 20 horas entre las 7 de la mañana y las 2 de la madrugada.

Subiendo al Cilindro con Monte Perdido detrás.

Cristina, Enrique y David en la Cima de Monte Perdido.


¡Qué bonitos son los Pirineos! Felicidades a todos y a seguir disfrutando el verano, con salud y en la montaña..., ¿pero no se os pasa de vez en cuando por la cabeza una semanita en Canet?

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